The one with the truth about London (Part II)
Llegamos al aeropuerto de Stansted. Después de atravesar como mil pasillos, túneles y escaleras y casi llegar a otra ciudad (jaja bien exagerado pues) una tipa de la aduana (que por cierto estaba horrenda, se para a un lado de Shrek y le hace el paro jaja) nos hizo mil preguntas y pues al final de cuentas ya nos dejó pasar, y ni cuenta se dio de toda la droga que llevaba el Mauricio… aaah jajaja ok no.
Después llegué a una casa de cambio ahí dentro del aeropuerto para cambiar mis euros por libras, que de hecho los billetes están padres, acá muy coloridos, pero qué pedo! la reina sale EN TODOS! billetes, monedas, todas las denominaciones, qué le pasa? así o más egocéntrica? jajaja ni siquiera hace nada!! nomás se la pasa ahí viendo la tele y viajando mientras que Tony Blair hace todo el trabajo pesado jaja, mugre viejilla.
Total que ya después de todo ese show nos salimos del aeropuerto para buscar el camión que nos llevaría al centro de Londres. Nos subimos ahí a uno y por 8 libras (alrededor de 16 dlls) nos llevó hasta lo bueno de la ciudad. Por cierto, aaah! cómo olvidarlo? en el camión nos pasó algo súper freak: someto a la sociedad de la media noche, esta historia a la que llamo… aaah! ok no jaja (se acuerdan de eso? qué padre jaja ya no me acordaba… tear ah jaja).
Resulta que el autobús iba casi vacío, íbamos nomás el Mauricio en la primera fila y yo en la segunda, usando los dos asientos cada quien, para poner nuestras mochilas. En la misma segunda fila donde iba yo, pero del otro lado iba una morra negrita sentada en la ventana… bueno, no sentada EN la ventana jaja pero pues ya saben a qué me refiero. Más atrás, como a la mitad, iban otras dos personas, y creo que ya, eramos todos.
En eso entra una señora gorda y negra con una ropa horrible, ERA Aunt Jemima la de los hot cakes, lo juro jaja. Tenia un vestido acá todo raro y con un estampado horrible y un gorro enorme como de panadera y por si fuera poco apestaba como si la última vez que se bañó hubiera sido cuando la llevaron en una cita a ver E.T. al cine.
Por sentido común, si entras a un camión casi vacío y no conoces a nadie, OBVIAMENTE vas y te sientas en una fila donde no haya nadie para tener tu espacio y darle su espacio a los demás, PERO NO, la negra esta llega y se sienta a un lado de la morra negrita que estaba en mi fila, claro que la morra hizo cara como de “WTF señora! ni la conozco, hay mil lugares libres, váyase a otro lado!” pero la Aunt Jemima seguro creyó que por ser de la misma raza podrían ser BFF jaja.
Sin embargo, eso no fue lo más raro. Momentos después, la tipa se levanta de su asiento y va con el Mauricio y le dice “ese asiento está libre?” (refiriéndose al asiento donde el Mauricio tenía su mochila, a un lado suyo), los dos nos quedamos como que “qué le pasa? hay millones de asientos libres, qué afan de ir a chingar a otra gente metiéndose ahí en los asientos de los demás”, y eso sin contar que estaba super gorda y ocupaba como un asiento y medio. Total que el Mauricio aún sorprendido y todo sacado de onda, quita su mochila de mala gana para que la tipa se siente ahí, y debido a que la tipa no tenía precisamente un aroma primaveral, pues se cambió a la tercera fila, detrás de mi.
Así seguimos un rato, y unos minutos después a la tipa ya le molestaba el sol, así que intenta cerrar la cortina… Dios! para qué chingados haces tanto pedo para moverte a la ventana si no quieres que te dé el sol?!?! ni que se fuera a quemar jaja bien mamón… obviamente no pudo cerrar la cortina porque estaba tan gorda que apenas y podía levantar el brazo sin bofearse, y ni siquiera era para pararse de su asiento y hacerlo bien, sino que se voltea y me dice que YO la cierre… what? con tal de que dejara de chingar, la ayudé.
