Ahhhh qué flojera contar todo jaja, le he estado dando mil vueltas a este post porque estará larguísimo y ya se me olvidaron mil cosas jaja, pero pues…. bah, a ver qué puedo hacer.
Pues resulta que el imbécil del Mauricio (de mi salón, Cetys, Mexicali) y yo decidimos hacer un viaje durante unos días que teníamos libres. Primero el wey quería ir a España y no sé qué, de la nada salió la idea de Londres, los dos aceptamos al instante sin pensarlo un segundo. So London it was. Planeamos todo el show, boletos de avión, hospedaje, whatever. La fecha sería el 19 de abril.
Tomaríamos el vuelo desde Grenoble, Francia ya que el pueblo bicicletero donde está el Mauricio no tiene aeropuerto (pff! al rato) jajaja. Yo me fui desde un día antes a la ciudad del Mauricio ahí para conocer un poco, mensear, no sé, tanto tiempo libre te hace tomar decisiones tontas jaja, me salió mega caro el chistecito, que a final de cuentas ni estuvo tan chistoso.
So, el miércoles 18 super temprano me lancé a la estación para tomar un tren a Milán. Me subí al tren, me senté, la la la, en eso llegan otros tipos y se sientan a un lado (era de esos que son 4 asientos encontrados así como de best friends forever jaja) y empiezan a hablar español con un acento chilango que no se quitaban de encima ni a golpes (qué tiene que ver eso? no sé).
Anyway, es divertido oír a gente hablar tu idioma sin que sepan que les entiendes todo jaja. Los tipos super verbo, uno le dijo al otro “Se me olvidó timbrar el boleto wey!” y el otro acá “Uuuuufff! no no no compa, aquí si te la meten eh!! SIEMPRE te revisan y si no timbras el boleto te cobran como 250 euros!!”… mente de Alex: “Qué?!?! nada que ver, casi nunca revisan, y la multa es como de 20 euros… suerte… jajaja”. Además pasábamos por lugares NETA super x, acá un espacio con puro zacate y un cerco y una vaca por ahí, acá nada especial y los tipos todos emocionados “uuuh!! rapido wey!! saca la cámara!!!” y yo acá “seriously?? what the… um… ok”, y no se veían nacos ni nada, eran como de esos chilangos según ellos super fashion con polos Lacoste y lentes como de Lorena Herrera jajaja.
La neta era muy temprano como para ponerme a socializar con mis paisanos, así que me limité a irme en silencio viendo el paisaje y lo dejé al destino: si me hablaban, respondería, si no… pues no jaja. Como a la mitad del viaje, los tipos intentaban abrir la ventana, y después de algunos intentos frustrados, uno de ellos intenta preguntarme en italiano, pero después de decirme algo como “sabes… abrir… la puerta?” me compadecí de él y le dije “Hablo español… y… no, no sé cómo, pero a ver…”, me levanté e intenté abrirla pero tampoco pude, como que estaba atorada o no sé, no me preocupé mucho por sacar un diagnóstico jaja.
A partir de ahí nos fuimos platicando, lo clásico: de dónde eres, qué estudias, cuánto tienes acá, por qué Italia, por qué España, qué estudian, cuándo regresan, bla bla bla. Resulta que los tipos viven actualmente (bueno, antes de venirse a Europa) uno en Puebla y el otro de Guadalajara, pero a final de cuentas eran chilangos (no way!) y ahora estaban estudiando Diseño Industrial en España. Ese día habían ido a Milán a una expo de no sé qué rayos, el punto es que los mandé al Rolling Stone en la noche jaja.
Cuando llegamos a Milán, me fui a comprar mi boleto para Ginebra, Suiza, donde tenía que cambiar a otro tren que iba a Annecy, la ciudad donde vive el Mauricio… así o mas cagadero? en fin, con el tiempo un poco encima y después de buscar la oficina de los boletos internacionales como por mil años, llegué al tren, ya estaba SUPER CANSADO porque había estado caminando como por media hora así bien rápido, recorrí toda la estación de punta a punta como 3 veces en busca de la oficina que no encontraba, y luego al final tuve que irme bien rápido al tren porque quedaba poco tiempo. Llegué todo bofeado jaja.
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